Cirugía robótica Da Vinci XI para prostatectomía radical

Cirugía robótica · Da Vinci XI

Prostatectomía
radical robótica

Extirpación de la próstata con el sistema Da Vinci XI para el tratamiento del cáncer de próstata localizado. Mínima invasión y recuperación más rápida.

Indicaciones

Cáncer de próstata localizado / adenocarcinoma prostático / tumor maligno de próstata.

Consulta previa

Evaluación urológica / Tacto rectal / Biopsia de próstata

Exámenes complementarios

Antígeno prostático específico / resonancia magnética de próstata (3T)

Tiempos

Hospitalización 2 a 3 días. Sonda vesical postoperatoria 5 a 10 días.

Reunión de Concertación Pluridisciplinaria (RCP)

El expediente del paciente es objeto de una RCP (Reunión de Concertación Pluridisciplinaria) en Grupo Urología REIMS.

Técnicas propuestas por el Grupo de Urología

Prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot (Da Vinci XI)

Técnica de cirugía mínimamente invasiva

La cirugía se realiza inicialmente con pequeñas incisiones. El cirujano realiza 6 pequeñas incisiones en la pared abdominal para colocar trócares que permiten posteriormente posicionar el robot compuesto por 4 brazos (cámara e instrumentos manipulados por el cirujano) y trócares para el asistente quirúrgico. Una vez instalado el robot, el cirujano se sienta en su consola de trabajo y el asistente quirúrgico permanece con el paciente.

Ventajas de la técnica mínimamente invasiva

  • evita una incisión abdominal grande
  • es menos probable que se presente abundante sangrado y, por lo tanto, transfusión.
  • permite un menor consumo de analgésicos después de la operación
  • frecuentemente un retorno más rápido a las actividades cotidianas.
Cirujano operando en la consola del robot Da Vinci en un quirófano con luz azul
Equipo quirúrgico junto al sistema robótico Da Vinci con el cirujano en la consola Consola del cirujano del sistema robótico Da Vinci Detalle del visor de la consola Da Vinci durante una cirugía robótica Carro de pacientes del sistema robótico Da Vinci con sus brazos en el quirófano

Resultados globales

94%

de los pacientes son continentes a los 12 meses después de la intervención

88.8%

de los pacientes tienen erecciones a los 12 meses después de la intervención*

• Desventaja: ausencia de eyaculación (pero se conservan el orgasmo y la erección **Excluyendo eventos adversos

*Fuente pubmed: Prostatectomía radical mínimamente invasiva: Contribución de soporte robótico, resultados funcionales y oncológicos. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26995400

Para esta intervención, el Grupo de Urología está compuesto por un equipo quirúrgico, médico y paramédico experto, familiarizado tanto con la técnica quirúrgica como con la atención postoperatoria que debe proporcionarse al paciente.

Tiempos

Estancia hospitalaria

2 a 3 días**

Duración promedio de la estancia en el hospital

Sonda vesical

5 a 10 días

Duración de la sonda vesical postoperatoria

Restricción de actividades

1 mes

También se recomienda evitar cualquier esfuerzo o desplazamiento importante en el primer mes después de la intervención.

Recordatorio anatómico — prostatectomía radical robótica

La próstata es una glándula situada debajo de la vejiga y delante del recto. Está atravesado por el canal de la uretra que se extiende hasta el extremo del pene y permite la evacuación de la orina. Está situada junto al esfínter (que se encarga de la continencia urinaria) y de los nervios (encargados de producir la erección). Las vesículas seminales son el depósito del esperma y se vacían directamente en la próstata. La función primordial de la próstata es secretar una parte del líquido seminal que, junto con los espermatozoides producidos en los testículos, constituye el líquido seminal (semen).

La prostatectomía radical laparoscópica con o sin asistencia robótica se realiza bajo anestesia general balanceada. La prostatectomía radical consiste en la extirpación de la próstata. Después se procede a reconectar la uretra con la vejiga mediante una sutura. La vía de abordaje se realiza por laparoscopia (vía mínimamente invasiva). El cirujano realiza pequeñas incisiones (5 a 7) en la pared abdominal para colocar trócares que permiten después posicionar el robot, con sus 4 brazos (cámara e instrumentos manipulados por el cirujano) y trócares para el asistente quirúrgico. Una vez instalado el robot, el cirujano toma asiento en la consola de trabajo mientras el asistente permanece con el paciente. La próstata se extrae por completo. Al final del procedimiento se coloca una sonda urinaria. Algunos pacientes podrían requerir que al final del procedimiento se coloque un drenaje para evacuar líquido seroso del sitio quirúrgico. El porcentaje de preservación de los haces nerviosos (bandeletas) puede estimarse antes de la cirugía mediante los resultados de la resonancia magnética multiparamétrica y la biopsia de próstata. Los resultados de los estudios previos nos permiten optimizar la planeación de la estrategia quirúrgica. Algunos pacientes son candidatos para linfadenectomía, es decir, la extirpación de los ganglios que drenan la linfa de la próstata. La pieza quirúrgica retirada durante la intervención se analiza después por un patólogo para confirmar el diagnóstico y determinar su agresividad tumoral.

La duración de la hospitalización es de 2 a 3 días. Se prescribe un tratamiento para el dolor si es necesario. El momento del retiro del o de los drenajes es variable y lo define el cirujano. La sonda urinaria suele ser bien tolerada, pero a veces puede provocar molestias. El tiempo de mantenimiento de la sonda urinaria y la duración de la hospitalización son especificados por su cirujano. Inicialmente pueden producirse fugas urinarias, a veces importantes. Esta incontinencia suele ser temporal y disminuye gradualmente. A veces puede ser necesaria la rehabilitación muscular del piso pélvico, périne y del esfínter urinario mediante fisioterapia. El tratamiento anticoagulante es deseable y en caso de ser necesario, se continúa en el postoperatorio para prevenir el riesgo de trombosis después de su hospitalización, esta indicación depende de la evaluación conjunta del equipo quirúrgico y el paciente en específico. El uso de medias de compresión es importante durante y después de su cirugía. Los cuidados en casa incluyen el cuidado de las heridas. Se recomienda beber mucha agua para orinar regularmente y así favorecer que la vejiga se mantenga limpia. La formación de coágulos dentro de la vejiga puede provocar el bloqueo del drenaje de la sonda urinaria. También se le aconseja evitar cualquier esfuerzo o desplazamiento importante en el primer mes después de la cirugía. Se le entregarán recetas para los exámenes adicionales que se realizarán antes de la consulta de seguimiento. Se envía además una carta a su médico internista/familiar tratante para mantenerlo informado de su estado de salud.

Se programa una consulta postoperatoria con su urólogo dentro de los 5 a 10 días siguientes a la cirugía.

Oncológico

Entrega e interpretación del resultado del reporte histopatológico de su próstata. Se planifica un seguimiento para controlar la ausencia de recurrencia del cáncer, principalmente mediante la medición del Antígeno prostático específico total postoperatorio (a las 6 semanas).

Funcional

Evaluación de su sexualidad y rehabilitación de su continencia, si es necesario.

Preguntas frecuentes sobre la prostatectomía radical con robot

Más del 80% de los pacientes recuperan el control urinario de forma gradual durante los primeros meses después de la cirugía. El tiempo de recuperación depende de factores como la edad, la función urinaria previa y las características de la cirugía. La rehabilitación del piso pélvico puede favorecer esta recuperación.

La mayoría de los pacientes mantienen una función eréctil muy similar después del procedimiento. La recuperación de la función eréctil depende de la edad, la función sexual previa y de si es posible preservar los nervios responsables de la erección. Cuando el cáncer lo permite, la cirugía busca conservar estas estructuras sin comprometer el control oncológico.

En pacientes con enfermedad localizada, la prostatectomía radical robótica ofrece excelentes resultados oncológicos. Sin embargo, el pronóstico depende de las características específicas del tumor. El análisis de la próstata extirpada y el seguimiento con PSA (Antígeno Prostático Específico – APE) permiten confirmar la respuesta al tratamiento y determinar si se requiere algún tratamiento adicional.

La cirugía robótica proporciona al cirujano una visión tridimensional de alta definición e instrumentos de gran precisión, lo que facilita una disección más delicada y precisa. Esto suele asociarse con menor sangrado, menos dolor postoperatorio, una recuperación más rápida, una estancia hospitalaria más corta y menos complicaciones, manteniendo los mismos principios oncológicos que la cirugía abierta.

La mayoría de los pacientes inician la dieta y comienzan a deambular el mismo día de la cirugía, regresan a casa en 24 a 48 horas después de la operación y pueden reincorporarse gradualmente a sus actividades habituales en las siguientes semanas. El tiempo exacto varía según la evolución de cada persona y el tipo de actividad que realice.

Tras una prostatectomía radical, se espera que el PSA descienda hasta niveles indetectables, generalmente entre las 6 y 8 semanas posteriores a la cirugía. Posteriormente, se realizan controles periódicos para vigilar la evolución y detectar oportunamente cualquier cambio que requiera evaluación.

En la actualidad, la necesidad de transfusión durante una prostatectomía radical robótica es muy poco frecuente. Gracias a la precisión de la técnica y al mejor control del sangrado, la mayoría de los pacientes no requiere transfusión.

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